viernes, 10 de junio de 2011

ANTECEDENTES HISTÓRICOS


El principal desafío de México consiste en mejorar el bienestar general de la población a través de políticas que moderen la pobreza que existe entre los diferentes grupos poblacionales. La persistencia de la pobreza impide el desarrollo de la potencialidad de las personas en todos los aspectos de la vida, es decir, en el proceso productivo, en la educación, en la cultura y en sus expresiones espirituales.

Cabe señalar que la pobreza tiene un significado determinado para la sociedad en el momento en que se vive, pues no es lo mismo ser pobre en una sociedad rica, que serlo en un país atrasado. También es distinto ser un pobre productivo y autosuficiente, por ejemplo un campesino con tierra en el medio rural, que otro individuo que subsiste enteramente de la asistencia pública y de los seguros de desempleo, como es el caso de una parte de la fuerza laboral en los países industrializados.

La pobreza económica no está sola, sino que frecuentemente va de la mano de la pobreza política, el autoritarismo y el nulo respeto a los derechos humanos. Bajo esta situación, los grupos marginados no participan en los procesos de toma de decisiones que afectan directamente sus intereses. Además, tienen nula capacidad de negociación. Los que viven en extrema pobreza no pertenecen en absoluto a sindicatos, ni partidos políticos; no lazan programas legislativos, estos grupos carecen de rostro y voz.

Esta debilidad se acrecienta día con día, cuando las personas alcanzan “el límite del uso productivo” en la sociedad industrial, entorno a los cuarenta años, ya que después de los cuarenta años resulta prácticamente imposible que una persona con escolaridad de primaria obtenga un trabajo permanente y generalmente sucede lo mismo con las personas con grado universitario, que una vez desplazados por el achicamiento de las empresas, ya no encuentran colocación en el aparato productivo. Es entonces cuando se convierten en inempleables, pues parecen cada vez “menos necesarios”. Sólo sirven en el tiempo de elecciones para retacar las urnas de los políticos y justificar el “proceso democrático”, para después pasar otra vez al olvido.

Los trabajadores pobres de antaño eran necesarios para mantener funcionando un sistema en donde hombre y máquina eran la ecuación obligada. En la última década del siglo XX, los nuevos pobres (inactivos) desplazados por la revolución tecnológica y los impresionantes avances en la informática y las comunicaciones resultan inempleables, por la rápida obsolescencia de las habilidades laborales y los violentos cambios de la demanda de la industria y de los servicios. Bajo esta óptica, la masa de pobres se distingue por su “creciente capacidad de estorbar”.
Pero es importante tener presente y sobretodo claro que los factores influyentes en el problema de la pobreza son innumerables, de ellos los que he considerado más importantes son los siguientes:
-   La mala distribución de los ingresos.
-   Los niveles de educación (desiguales).
-   El papel de la democracia (poco eficaz).
-   El papel del gobierno (ha intentado sin éxito dar solución al problema).
-   Falta de solidaridad por parte de los sectores más ricos que concentran el poder político-económico.
-   Sistema económico capitalista.
-   Crecimiento constante de la economía sin que esto implique un desarrollo              económico.
-   Aumento del ingreso per cápita en los últimos años.
-   Empobrecimiento de la clase media.
Sin embargo, la pobreza tiene su origen en la formación de sociedades cuya organización está en manos de un grupo limitado de personas, que se ocupa, fundamentalmente, de la resolución de sus propios problemas y no de la de aquellos que tienen relación con la sociedad como conjunto. En esta situación no existe una verdadera repartición de los bienes ni una verdadera participación del pueblo en el gobierno. Las legislaciones en este tipo de sistema político, favorecen solo a un grupo social determinado que es el que concentra el poder económico, creando una situación de inevitable desigualdad. El problema está en la ineficacia del sistema político porque los poderes político y económico están en manos de una minoría. Y, como sabemos, los involucrados más directos son aquellos que sufren de difíciles condiciones económicas y son marginados de las oportunidades. Por otro lado, los que concentran los poderes económico y político están involucrados como responsables directos de la marginación y de la división de la sociedad. El resto de la sociedad también esta involucrada por estar inserta en el sistema y flujo económico. A pesar de no sentirnos responsables por el problema de la pobreza, todos los que formamos parte de la sociedad somos responsables indirectos de esta situación. Resolver el asunto de la pobreza no es algo fácil, debido a que es un problema estructural que va más allá del sólo darle dinero a la gente pobre. Es necesario implementar programas que ataquen el problema de raíz. Se trata de estimular el capital humano y las inversiones en mejorar aspectos como la salud, la educación, la alimentación y la capacitación para el trabajo, entre otros.

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